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viernes, 6 de noviembre de 2015

Arroz con leche, no me quiero casar...

Qué canción horrible que es el "Arroz con leche" que nos enseñaron de chicos. Metiendonos ideas sobre casamiento como algo a lo que deben aspirar todas las niñas. El otro día se la empecé a cantar a mi hijo y me di cuenta de lo terrible de la letra.
Y entonces fue que encontré en internet casi sin querer la letra modificada de la misma canción, esta vez en versión feminista. Dice así:

“Arroz con leche, yo quiero encontrar 
a una compañera que quiera soñar. 
Que crea en sí misma, que salga a luchar 
para conquistar sus sueños de más libertad“


¿No es linda? Bueno, ok, es una estupidez.


A todo esto ooooobviamente me tenté de comer este postre asi que lo hice.
¿Quieren la receta? Es una pavada!

Necesitan:
1 litro de leche entera
150 gr de arroz (si les gusta que quede cremoso usen el tipo doble carolina)
150 gr de azucar
chorrito de esencia de vainilla

Ponen el litro de leche con el arroz y la vainilla a cocinarse en una olla a fuego mínimo. Al cabo de 15' aprox, cuando esté listo el arroz, retirar del fuego y agregar el azucar. Mezclar hasta integrar y esperar que se enfríe para comer.

Recuerden esperar a que el arroz con leche tome temperatura ambiente antes de meterlo en la heladera para no generar un mayor trabajo de esta con el consiguiente gasto de energia. (Cuidemos el planeta!)

Entre las cosas que pueden agregarle también se encuentran cascarita de naranja (sacando la parte blanca, que es amarga!) y canela. Son optativos, a no todos nos gustan esas cosas...
Y cuando ya está frío y listo para degustar le pueden poner cacao en polvo y hacerlo chocolatoso, o mi preferido: una cucharada de dulce de leche.


¡A disfrutar!


viernes, 30 de octubre de 2015

Pequeños rituales matutinos

Desde que nació León las horas de sueño cambiaron bastante, por supuesto. Él se despertaba cada madrugada varias veces a tomar la teta, o necesitaba que le cambie el pañal, así que las horas de sueño no volvieron a ser sin interrupciones nunca mas. A medida que él crece duerme bastante más de corrido por la noche, sigue tomando teta pero sólo un par de veces y ya no hay que cambiarle el pañal, una bendición.
Pero si hay algo que nunca pensé que iba a pasar con la maternidad, y con esto quiero advertirles futuras madres primerizas, es que empecé a valorar cada minuto que él duerme para poder "hacer cosas".
Lo pongo entre comillas porque muchas veces la gente no entiende qué son esas "cosas", ni que una madre tenga algo que hacer más que cuidar a su pequeño hijo. No necesitamos bañarnos, limpiar la casa, ordenar la ropa limpia, ir al baño, hacer compras, pensar un rato sin llantos ni gritos, arreglar las plantas, etc., etc. Bueno, eso fue irónico. Claro que necesitamos todo eso.
Como decía entonces, los minutos en que León sigue durmiendo y yo ya descansé son sagradíiiiiisimos!
Entonces, cuando me despierto, me escabullo de la cama sin hacer casi movimientos, sin que el acolchado lo destape, sin que la cama haga ruido, sin que el colchón se mueva mucho, sin pisar algún juguete con cascabel que dejó olvidado la perra. Si logro salir de la habitación sin que se despierte, ya es un éxito.
Y ahí empieza el ritual.
Primero voy al comedor a acariciar a nuestra perra, Vicky, que me hace toda la fiesta del mundo por verme, se echa panza arriba, mueve la cola y las patitas, nerviosa. Le abro la puerta del balcón y se va a tomar un poco de aire.
Enseguida voy a la cocina y pongo la pava eléctrica a que me caliente el agua en la temperatura justa que me gusta para tomar mate. La amo. La mejor inversión de los últimos años.
Mientras se calienta mi agüita voy al baño, igual que cualquiera de ustedes, y además me lavo la cara con los jabones y cremas que debo usar por la mañana.
Vuelvo a la cocina, el agua está lista. Preparo el mate agregándole a la yerba cascaritas secas de naranja y media cucharadita de azúcar mascabo. Después tapo la boca del mate con la palma y lo agito un rato para sacarle el polvo de mas (y encima se mezclan bien todos los ingredientes). Me limpio la mano llena de polvo verde, limpio el borde del mate porque me gusta que brille mientras lo uso, pongo el agua en el termo, lo tapo, agrego el agua a uno de los bordes de la yerba seca, sin mojarla del todo, pongo la bombilla en el mate, tapando rigurosamente la boquilla con el pulgar para que no le entre aire (¿alguien sabe si esto sirve para algo?), y doy el primer sorbo.
Listo, el primer sorbo es lo que me da inicio al día, lo que me da pilas para hacer de todo. Me ha pasado de tener que salir corriendo de mi casa sin poder tomar un mate y el enojo que sentí es indescriptible, pobre de la gente a la que le hablé mal por no haber desayunado.
Y después del primer sorbo vuelvo a cebar y vuelvo a tomar, esta vez más cantidad de agua. Un regio mate, como debe ser.
Me lo llevo a mi escritorio, pongo el termo y el mate sobre mi mantelito de aguayo, junto con lo que haya encontrado para comer, alguna galletita, porción de budín casero, tostada, alfajor... o simplemente unas nueces y pasas de uva. Cualquier cosa sirve para acompañar esos mates.
Ahora sí estoy lista para abrir la compu, responder y escribir mails, chequear agenda, hacer los llamados que necesite y tratar de no pensar en si León sigue durmiendo, porque tengo la teoría de que los bebés saben cuando la madre los extraña y empiezan a llorar.
Con suerte todo esto dura cuarenta minutos, pero qué paz! Qué lindo desayunar sola, en silencio con todo el solazo que entra por la ventana.
Y ustedes dirán, entonces, que mi alegría dura cuarenta minutos por día. Bueno, no. Esos minutos son muy reconfortantes, es verdad, pero la verdad que escuchar el "ma!" desde la habitación es lo que le da real felicidad al resto del día.

¡Buen día para todos!

miércoles, 14 de octubre de 2015

Ningún pibe nace bestia.

Había una vez niño que había recibido poco amor y reconocimiento por parte de sus padres desde muy pequeño. Ese niño se empezó a hacer grande y se esforzó y esforzó por demostrarles que sí servía, que era alguien importante y digno de admirar.
Un día se descuidó y tuvo un par de hijos a los que intentó criar sanamente pero un día se cansó de esa vida y se fue. Se alejó de ellos sin pensarlo, cada vez más. No era una separación física sino, más bien espiritual. Además de ignorarlos los criticaba diciéndoles que no trabajaban lo suficiente. Nunca les reconoció ningún logro por mas que ellos se esforzaran.
El tiempo pasó y las actitudes se potenciaron: cada esfuerzo de los chicos, ahora hombres, era rechazado con esmero, criticado injustamente.
Un día ese señor, ahora viejo, no pudo manejar más su vida y empezó a enloquecer...
Escondió en la casa de sus padres una inmensa cantidad de basura, dejó de pagar sus deudas y a sus empleados. Todo por trabajar, más, más y más.
¿Todo ese dinero "ahorrado" lo quería para disfrutar? No. lo quería para comprar más basura para guardar en esa casa. El circulo vicioso ya se había iniciado.
El día que su madre se fracturó la cadera no fue a verla y ante el tratamiento propuesto por el médico que la vio, que era una cirugía para que pueda seguir caminando como siempre, él pidió que la "dejen así, total ya estaba vieja y siempre estaba sentada". Días después esa mujer se murió. Sola. Su hijo no quiso dejar de trabajar tampoco ese día, tal vez en el afán de demostrarle a su madre que, tal como ella había querido, no era un vago, que iba a seguir esforzándose sin importar qué suceda.
Tampoco le avisó a su hermano, también hijo de ella. Y finalizó todo el proceso con una cremación. Las cosas se resolvieron de la forma más increíble alguna vez vista por mi.
Ese señor había empezado a convertirse en una bestia.

Quien es capaz de actuar así con su propia madre es casi capaz de todo.
Y lo siguiente fue más impensado aún. O no, para los crédulos.
Después le robó a su hijo. Y no le robó un par de naranjas de la heladera, ni un libro que quería leer. Le robó una cifra altísima de dinero. Y además dejó de pagar los aportes que su hijo debía hacerle al Estado. Le robó dinero y le robó su futuro. Porque saldar esa deuda iba a ser imposible y nunca más iba a poder hacer cosas como comprar un auto, poner un negocio, viajar al exterior.

Esta historia aún no tiene fin.
Pero no se angustien, no es cierta...