jueves, 22 de octubre de 2015

Un día empecé a hacer retratos.

En uno de esos momentos en que nos quedábamos solas en la clínica donde estabas internada vos me preguntabas una y otra vez las mismas cosas mientras me agarrabas la mano, me sonreíste y te pregunté si te podía sacar una foto. Me dijiste que sí y te preparaste mirándome fijo, no me sacaste los ojos de encima.



Me alegra mucho habértelo pedido. Hoy es una manera más de recordarte. Gracias.

Siete años sin vos, abuela Mecha.

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